País Vasco, Burdeos y Navarra (4ª parte: País Vasco francés)

Amanece en San Sebastián y es hora de recoger los bártulos y de volver a cargar el coche para poner rumbo hacia nuestro tercer destino de estas vacaciones, Burdeos. De camino hacia la capital de Aquitania, visitaremos algunos pueblos del País Vasco Francés. 

El País Vasco francés se encuentra limitando con la frontera. Se trata de pueblecitos y ciudades de larga tradición vasca donde poder observar la arquitectura típica de la zona, así como degustar su magnifica gastronomía. En este trayecto de camino a Burdeos visitaremos algunos de los pueblos de la costa. Los pueblos del interior los visitaremos en los días posteriores cuando bajemos hacia Roncesvalles. 

Nuestra primera parada será Hendaya. Se trata del primer pueblo costero del País Vasco francés. Hendaya cuenta con 3 km de playa y está plagado de bonitas casitas de estilo vasco. Cuenta también con el Castillo Abbadia, un castillo erigido sobre los acantilados de la ciudad que merece la pena visitar. Una construcción en la que se mezcla lo oriental y lo medieval. Un castillo muy curioso que fue construido por un astrólogo, apasionado de la geografía que decidió plasmar todas sus pasiones en esta construcción, de ahí lo extravagante y curioso del lugar. 


Tras esta primera parada continuaremos nuestro camino hacia San Juan de Luz. Éste quizá sea uno de los pueblos más interesantes de esta zona. Paseando por la ciudad se puede disfrutar la magia de una época pasada. Se trata de un pueblecito costero encantador plagado por preciosas casitas de estilo vasco, con una bonita playa de arena fina y un puerto pesquero que, en su día fue de los más famosos de Francia. 




Cuando llegamos, San Juan de Luz está abarrotado de gente, damos varias vueltas buscando aparcamiento. Finalmente encontramos un parking público cerca del paseo marítimo y decidimos aparcar allí, es más caro que la zona azul pero estamos cansados de dar vueltas y total, solo vamos a estar unas horas en el pueblo. Paseamos un rato por el centro histórico, no es un pueblo muy grande y merece la pena perderse paseando por sus calles. Llegamos hasta el paseo marítimo, uno de los atractivos del pueblo. Caminar por el paseo elevado de la playa es un "must do it" y disfrutar a un lado del mar y, al otro, de la arquitectura tradicional vasca. Una de las cosas que nos llama mucho la atención de las casas que dan a la playa es que están conectadas con el paseo mediante un puentecito, lo que les añade mucho encanto. Fantaseamos con la idea de haber alquilado una de esas casitas para pasar un par de días (una cosa que añadimos a nuestra lista de futuros deseos). 


Al final del paseo se agolpan numerosos restaurantes, tiendas y heladerías. Damos una vuelta y decidimos sentarnos en una terracita frente al mar a degustar platos típicos de la zona. Uno de los platos estrella son los moules frites (mejillones acompañados por patatas fritas). Los sirven en ollas y puedes elegirlos con distintas salsas y condimentos. Todo un descubrimiento, riquísimos. Pedimos además un guiso de bacalao, espectacular. Sin duda la gastronomía de la zona es de gran calidad, al tratarse de un pueblo costero abundan los platos de marisco y pescado fresco. 


Tras la espectacular comida, continuamos nuestro paseo hacia el puerto. Se trata del que fue uno de los puertos pesqueros más grandes de Francia. En la actualidad se pueden seguir viendo la ida y venida de barcos de pesca. 


Después de pasar un rato viendo el puerto, volveremos al coche para poner rumbo a Burdeos. Nos quedan 2 horas y 20 minutos de coche hasta nuestro destino final. En nuestra ruta habíamos incluido Bayona, pero viajando con bebés a veces hay que modificar la ruta y amoldarte a sus necesidades. Pablo está cansado y la verdad es que los papás también, así que decidimos ir directos a Burdeos, hacer el check in en el apartamento que tenemos reservado en la ciudad y descansar un rato. Por el camino vemos un poco de Bayona desde la carretera y, la verdad, nos quedamos con ganas de visitarla. Otra vez será. 

En la próxima entrada, Burdeos y alrededores.

"Si no vas nunca lo sabrás. Toda aventura empieza con un sí"


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